PAZ A LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD

"EL CRISTO". SALVADOR DALÍ. 1939

 

 

 

SEÑORES DE LA GUERRA

Tiempos de guerra
llenos de odio
imposible la paz
todo se vende.

Cruzadas inventadas
de errónea salvación
enmascarando la ambición
de los señores de la guerra.

¿Dónde está la conciencia?
¿Dónde la clemencia?
¿Quizá... enterradas
en pozos de codicia?

Mueren inocentes
suben las bolsas;
grita el Dictador,
padre cruel de sus hijos,
¡Yo... soy Dios!

¿Y el grito desgarrado de las madres?
¿No tiene ningún valor?

Los sentimientos,
los humanos,
las personas...
han perdido su valor.

Hoy todo se mide
con el dinero negro...
del dolor.
Somos simples marionetas
en manos de los señores de la Guerra
éstos no tienen sentimientos
sólo tienen carteras... vacías de compasión.

¡Dios mío, qué pobres son!

Isabel Miralles
3-3-2003

¿JUSTICIA?

Ruido de sirenas
silencio que se altera
gente que corre
corazones que palpitan
caras de terror.

Un gran estruendo
columnas de fuego
ruido infernal
dolor sin igual.

Una madre protege
con todo su cuerpo
su bien más querido:
su hijo.

Niño que llora aterrado
él no comprende nada...
¿Por qué esta masacre?
¿Por qué tanta crueldad?.

Prisioneros en su país
por un vil tirano,
y tiroteados... masacrados
por sus “salvadores”

¡Qué poca justicia!
¡Qué poca justificación!
¿Salvar... matando?
Es de difícil comprensión.

Mi corazón llora
por los niños, por las madres
por los que no han tenido elección
de elegir libremente... su propio destino.


Isabel Miralles
Copyright
-2003

 

 

 

SILENCIO

 

Silencio,

sólo silencio;

en el interior dolor,

lágrimas errantes

cual perlas negras

inundan las gargantas

llenas de rabia e impotencia

 

Impotencia

ante tanta crueldad;

sueños rotos

como cristales clavados

en la conciencia de todos

 

Una explosión

un grito desgarrador

¡Silencio!

sólo silencio;

velad el sueño

de los que ya nunca podrán soñar

 

 

Isabel Miralles

Madrid (11- Marzo- 2004)

*A todos los que murieron por culpa de la sinrazón.

 

¡La Guerra!


Desde el silencio…
muy callada,
aunque la gente
no entienda su destino,
se declaró la guerra.

Fue una vez más...
aquella tarde.

Sin llamar a la puerta,
…a traición,
envuelta en salmos
de cohetes, cañones,
metralletas.

De rojos gritos,
de gargantas rotas…
de rezos a los muertos.

Llena de cuerpos blandos,
incorruptos, voraces,
desmembrados…
calientes de sangre
aún en las venas.

De extraviadas voces,
llenas las manos secas,
del polvo de la tierra,
los ojos, de sorpresa.

Preguntaban…llorando
por los brazos,
las piernas, los rostros
de otros seres…
que quedaron sin gesto
en mueca horrible,
sobre sábanas blancas
mancilladas
por la húmeda sangre…
triste savia.

Rojas banderas
de claveles pardos,
ondean sin mástil
en brazos de sus madres.

Mañana…sí…mañana,
en un gesto ancestral,
de siglos de cultura,
romperé mis arterias,
para sembrar la tierra.

Odiaré a mi enemigo,
me volveré una bestia.

Seré generoso,
Solo… un instante,
quizás un siglo.

Ya somos muchos.
Lo dicen los de arriba…

Alguien ha de morir,
No hay más remedio…

Perdurarán los mismos,
los fuertes…escondidos,
los ricos en sus búnkers,
….lejos del frente…
los escogidos.

¡Victorias de vencidos!
Estaba escrito.
Lo dije yo…

Políticos malditos…

Mañana no habrá paz
no la habrá nunca,
…la paz no existe,
la vida es… ¡Guerra!

El cuerpo….
rebosante de salud
usa esa treta.

Mal necesario,
le llaman los cobardes,
mal necesario….

Mañana…
no habrá paz
en esta tierra…

 

José Antonio Azpeitia

6 de enero del 2009

 

 

LA TRISTEZA DE UN NIÑO

 

Tus verdes ojos tristes
hacen mas crudo el invierno,
el sufrimiento se refleja
en tu nostálgica mirada.
Buscas el abrigo del sol,
el frío borra tus sueños,
la soledad de tu alma
agoniza en tu rostro dolorido.
Tus sucios pies descalzos
sienten un gran cansancio,
tus caminatas son largas
y los senderos muy grises.
El hambre anula tus pensamientos,
la angustia te acaricia,
no conoces el cariño,
la calle es tu morada.
Las ilusiones no transitan
los caminos de tu infancia,
la miseria estruja tu corazón
y se escapa tu esperanza.

 

María Griselda García Cuerva

 

 

NIÑO BANDERA

 

Ese niño
el de la sonrisa de cometa,
el que lleva hasta lo hondo
del mundo las preguntas tintineando
como piedras preciosas.
Ese niño que tirita
que espera
que se muerde los labios
y mira de reojo
y habla por lo bajo.
Ese que ahora se estira sobre
la fila para mirar un
pájaro.
El que lleva los pies con
zapatos prestados.
El que escribe despacio
para estirar la mañana
junto a una estufa.
El que se llama Nada
y usa lo gastado.
El que sale en el carro
porque la basura
no tiene desperdicio.
Ese niño sin rey mago bajo los
colores de la esperanza,
el que ahora se relame porque
dijeron almuerzo.
El que ahora ríe porque
dijeron almuerzo,
el que ahora suspira
porque llevará una olla
a la casa.
Quiero a ese niño
para este poema.
Para esta aurora que
tarda y no debiera.
Para esta urgencia de
panes que me gana.
Quiero a ese niño para
el canto que todavía brota
como un rumor lejano
desde el centro de la tierra.
Ese niño
el de la cicatriz en el alma,
el de las alitas entablilladas
por algún de vez en cuando,
el de la pelota a veces
porque la rutina
lo arrastra al último minuto
de timbre en timbre.
Quiero a ese niño para este poema,
para esta voz de alerta
que ya es pedido
de socorro.
Quiero a ese niño
el de las piernitas flacas
bajo el pantalón cosido
con hilo amarillo.
Lo quiero para
esta bandera
que ondeará victoriosa
frente a los mármoles del Fondo.
Ese niño
el del dientecito
que falta,
el de las manos apretadas
contra el hambre que hostiga,
el de los saltitos porque hace frío.
Quiero ese niño para este poema,
para esta delegación
argentina a las Naciones Unidas,
para esta comitiva
oficial al Banco Mundial,
para esta visita protocolar
a Su Señoría Imperial.
Ese niño
lo quiero para que diga
todo lo que se necesita decir
sin abrir la boca
sin siquiera buen día
Para que los pájaros azules
de sus ojos negros
llenen los salones
de preguntas.
Para que las ilustrísimas
honorabilidades
no puedan sino mirarse
entre sí frunciendo la nariz.
Para que a alguien se le
mueva un pelo de indignación
o lo que sea
Ese niño, el de los puños
de lana raída,
el del
noséseñoritaporquemedolíalacabeza.

Ese niño quiero para este poema,
para esta campana
de indignado basta,
para esta bandera universal
y terminante:
Un niño con hambre
es el futuro roto.

 

Gabriel Impaglione

 

 

LLORABAN TUS OJOS EN MI CONCIENCIA


He podido contemplar
con asombro, al fin,
tus expresivos ojos de muchacho,
dándome cuenta de que tu mirada
me hablaba a gritos
de los éxodos del alma
y las hazañas cobardes
de un héroe valeroso.

Y te pedí respuesta
atisbándote
en la solitaria llanura
del asolado sufrimiento.

Porque recorrías
con tus pies doloridos de tanto andar,
los desérticos arenales
del caluroso silencio;
aquellas dunas movedizas,
tan airadas
por el viento de la guerra,
las que fueron en el pasado,
campos de carnes sangrientas
descuartizadas por las garras de los buitres
y basureros de olvidados restos metálicos
esparcidos y oxidados
junto a los cadáveres
de los ejércitos vencidos por la Muerte.

 

DEDICADO A LOS NIÑOS VICTIMAS DE LAS GUERRAS,

DE LA MISERIA, DEL HAMBRE, DE LA POBREZA.....



Josep Esteve Rico Sogorb
Elche (alicante, valencia, España)

 

 

 

MONDONGO

 

Hierve la olla
su escuálida miseria
al tocar fondo
en áspero silbido

descalzo el porvenir
apura su codicia
que desde un vaho cómplice
desnuca el paladar.

Hoy habrá cena
bajo el techo de lata

catorce ojos susurran
por guardarse el sabor
para los sueños

un guiso de mondongo
pondrá luz a la noche

avergonzado
se esconderá el poema
al pié del tenedor.

© Silsh
(Argentina)

 

 

 

SOÑÉ QUE SOÑABA.


Soñé que soñaba
una vez
que crecía y vivía
en paz

Soñé que soñaba
una vez
que el miedo no existía
ya

Soñé que soñaba
un vez
que amaba y amaba
por amar

Soñé que soñaba
una vez
que la intolerancia era
una antigüedad

Soñé que soñaba
una vez
que era un tesoro
la libertad

Soñé que soñaba
una vez
que la mentira no tenía
lugar

Soñé que soñaba
una vez
que se estimaba mucho
la honestidad

Soñé que soñaba
una vez
que los sueños se podían
soñar.


Canción infantil

Letra: Miguel Angel de Boer
Música: Pablo Kusselman

 

 

PAZ INTERNA


Al armonizar mis pensamientos,
siento la presencia de Dios
y dentro de mi hay serenidad.


Soy un ser humano como todos
pero quizá soy aún mucho más,
porque también soy un ser espiritual.


A veces vivo más de mi lado carnal
percibo a mis alrededores con los sentidos,
y quizá los interpreto a mi forma de ser
a mi manera de pensar... distinto.


Otras veces puedo ver el mundo
desde la perspectiva más alta
de un ser humano y espiritual,
con un pensamiento y una visión
desde lo más profundo del alma.


Desde esta perspectiva,
reconozco fácilmente a Dios
en todas y cada una de las situaciones,
porque sé que no importa
lo que pueda llegar a suceder
alrededor de mi existencia humana,
EL jamás soltará mi mano...
y es así como me llega la Paz.


Armonizar mis pensamientos
con Dios y dentro de mi,
centrar en mi mente lo divino,
lo misericordioso y lo bondadoso
de su espinado corazón...
me invita a la paz, a llenarme de El,
y siento su serenidad en mi ser.


Los que son de la carne,
piensan en las cosas de la carne,
y los que son del espíritu,
su alma se eleva hacia lo espiritual.
Por eso no hay que temer...
el mundo podrá girar o acabarse,
pero si dentro de nosotros vive
el espíritu de Dios, El jamás
podrá soltarnos de su mano...


No permitamos que la Guerra
invada también nuestro espíritu,
pues es lo único que nostros podemos
mantener limpio y con tranquilidad,
sin la perturbación de los demás...
estamos en las manos de Dios,
sólo El sabe quién y cuándo
debemos irnos, partir y marcharnos
hacia su encuentro, hacia su Paz...
no dejemos que los ataques
sean al alma y a nuestro interior,
que eso... es lo único que nos queda
en compañía y bajo la protección
de las manos de Dios y la fe...
la fe que no se pierda jamás,
porque Dios en su omnipotencia
jamás nos abandonará...

BEBE
(Olga Maricela)

 

 

 

 

Y SI VUELVO... ¿QUÉ?

Hoy me voy a la Guerra... ¿volveré?
no lo sé; como tampoco sé por qué voy
Y si vuelvo nada, nada será como hoy.
Y si voy a ser sincero
confieso que voy con miedo,
¿Qué ofensa voy a cobrar
si a mi Patria, nadie la vino a insultar?
Nadie ha venido a atacar
mi suelo Patrio querido.
¿Por qué voy a iniciar
tan terrible genocidio?
¡Señor, y si vuelvo... ¿qué?!
¿C ómo será el Mundo para mi?,
¿Cómo mi vida Señor?
Sé que ya nunca seré como ahora que me voy.
Y si Dios quiere que vuelva
con todo el cuerpo completo
¿cómo volverá mi alma?
¿llena de remordimientos?
Volveré lleno de vicios
llena de heridas el alma
lleno de dolor y angustia
por haber asesinado
a quien nunca me hizo nada.
Prefiero mejor volver
en un cajón de madera
que vivir atormentado
por los dias que me quedan.
Dos personas se han nombrado
como dueños de la Tierra
que Dios nos dió por Hogar,
se creen dueños del destino
de toda la Humanidad.

Ellos han puesto hoy,
al Mundo y su contenido
en subasta y gran remate,
nunca tan barata estuvo
la vida de un ser humano.
Hoy voy a cambiar mi vida
por un litro de oro negro
muy barata está la vida:
Dos humanos por un barril de petróleo.

 

Maria del Carmen Gómez de Cedillo

 

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